En el siglo XIII, la Corona de Aragón (catalano-aragonesa) y el Reino de Castilla eran entidades distintas con caballeros que compartían el ideal de la Reconquista, pero con diferencias en cultura y armamento. Los caballeros catalano-aragoneses estaban fuertemente vinculados al comercio mediterráneo y la cultura occitana (como Jaime I), mientras que los castellanos se centraban en la expansión militar en la Meseta.
Influenciado por la cultura trovadoresca y el occitano. Utilizaban el catalán y el aragonés en sus documentos y cancillería. Eran claves en la expansión hacia Valencia y Mallorca.